Alergia a picaduras de abejas y avispas

CERCA DE UN MILLÓN DE PERSONAS EN ESPAÑA PRESENTA REACCIONES ALÉRGICAS POR PICADURA DE AVISPAS Y ABEJAS

�� Entre 15 y 20 personas al año pierden la vida por alergia al veneno de himenópteros.

�� En el 60% de los casos, los pacientes que son picados de nuevo sufren una nueva reacción igual, o más grave que la anterior.

�� La vacunación antialérgica frente a picaduras de himenópteros es eficaz en el 95-97% de los casos.

�� El Comité de Alergia a Himenópteros de la SEAIC está elaborando un mapa de véspidos con el objetivo de conocer la distribución y las especies más comunes en nuestro país.

En España, según los datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), entre 800.000 y un millón de personas son alérgicas al veneno de avispas y abejas.

La tasa de mortalidad se estima en un 0,4 por millón de habitantes, lo que significa que entre 15 y 20 personas podrían morir cada año por esta causa.

Aunque, la mayoría de los pacientes sufre reacciones locales como enrojecimiento, dolor, picor e inflamación en el punto de picadura, muchos de ellos podrían sufrir una reacción generalizada (hipotensión, broncoespasmo y pérdida de conciencia).

Una gran mayoría de las personas que sufren una reacción alérgica generalizada tras la picadura de una abeja o de una avispa no son enviadas a un especialista en alergia y, por tanto, los pacientes no reciben un correcto diagnóstico y tratamiento para su enfermedad, con el riesgo que implica para su vida esta situación.

Andalucía, Galicia, Castilla y León y la Comunidad Valenciana son las comunidades autónomas que registran un mayor número de casos de alergia por esta causa.

La mayoría de las picaduras se producen durante los meses de verano, ya que la actividad, tanto de avispas como de abejas aumenta en estos meses. De igual manera, la exposición de la población también es mayor por el aumento de actividades al aire libre, siendo los apicultores y los agricultores los que corren mayor riesgo de picaduras.

Hasta hace relativamente pocos años, la medicina no podía cambiar el curso natural de la enfermedad. Los pacientes alérgicos sólo podían intentar evitar nuevas picaduras porque después de una reacción generalizada, la posibilidad de presentar una nueva reacción, similar o más grave, en el futuro se calcula que es del 60% en adultos y del 40% en niños. Hoy en día disponemos de una herramienta eficaz para evitar estas reacciones ulteriores: la inmunoterapia con extracto purificado de venenos, cuyo objetivo es modificar la respuesta inmunológica produciendo una desensibilización.

No podemos predecir quien sufrirá una reacción alérgica tras ser picado por una abeja o avispa, pero sí podemos saber que las personas que ya han presentado una, en el 60% de los casos sufrirán una nueva reacción igual, o más grave que la anterior,si son picados de nuevo. La mayoría de los pacientes que sufren una reacción alérgica por la picadura son atendidos en los servicios de urgencias o atención primaria, sin que a continuación sean dirigidos a un servicio de alergia para ser diagnosticados y, en consecuencia, se aplique el tratamiento más adecuado para su enfermedad.

Por ello se recomienda a las personas que han tenido una reacción alérgica tras una picadura de himenóptero, que acudan a un alergólogo para que éste les realice las pruebas pertinentes y, en los casos que esté indicado, se les trate con la vacuna específica para el veneno causante de su alergia.

La inmunoterapia se realiza inyectando cantidades crecientes de veneno del himenóptero escogido. Su eficacia es alta: hay una curación en el 85-90% de los pacientes tratados con veneno de abeja y en el 98% de los tratados con veneno de avispa. Una vez alcanzada ésta se continúa con una pauta de mantenimiento en la que se administra esta dosis máxima cada mes o cada dos meses durante un tiempo relativamente largo, que en la mayoría de los casos es de 3 a 5 años.

Proyecto de mapa de distribución de véspidos en la Península Ibérica.
La composición de los venenos de abejas y véspidos es similar desde el punto de vista farmacológico, pero claramente diferente alergológicamente. Es decir, producen los mismos efectos, pero la estructura química es suficientemente diferente como para que el sistema inmunológico reconozca que se trata de sustancias distintas. De esta forma las personas alérgicas a veneno de abejas habitualmente toleran las picaduras de avispas. Entre los véspidos distinguimos dos géneros de interés alergológico: las véspulas y los polistes. Los venenos de ambos son parecidos y tienen algunos elementos similares que hacen que podamos encontrarnos con pacientes alérgicos a los dos tipos mencionados o sólo a uno de ellos.Las dos especies más comunes de véspidos son la Vespula germánica (sobre todo en el norte) y la Polistes dominulus (sobre todo en el área mediterránea).

Por este motivo, el Comité de Alergia a Himenópteros de la SEAIC está elaborando un mapa de distribución de véspidos en la Península Ibérica “con el que pretende conocer la distribución de especies de avispas que pican en cada zona y hacer un mejor diagnóstico de los pacientes. Esto facilitará la identificación y posterior elección del veneno para la vacuna”. Se ha terminado la primera parte con el análisis de la zona sur de España.

Picadura de abejorro

 En los últimos años, se está observando un aumento en la frecuencia de picadura de abejorros por su utilización en los cultivos de invernadero como agente polinizador. El género Bombus provoca ocasionalmente reacciones alérgicas al veneno que inocula al picar, aunque es una especie considerada mucho menos agresiva que las abejas y con un alto poder de polinización, motivo por el que se utilizan en agricultura intensiva.

La mayoría de picaduras se producen durante los meses de verano (mayor población de abejas y mayor exposición de las personas), aunque es habitual observar picaduras antes de esta estación. Los trabajadores de la agricultura intensiva (polinización en invernaderos) y sus familiares están expuestos casi todo el año.

RECOMENDACIONES

• La mayoría de las picaduras se producen entre los meses de mayo y septiembre siendo
julio y agosto los meses con mayor incidencia de picaduras debido a las altas temperaturas que
ponen en gran actividad a estos insectos.
• Estos himenópteros se alimentan de zumos, savia, néctar y, en general, de líquidos
azucarados. Durante la época de calor, si bebe algún líquido azucarado, compruebe que no hay
abejas o avispas en los bordes del recipiente.
• No se acerque a panales de abejas ni a nidos de avispas. Si accidentalmente se acerca,
retírese con movimientos lentos.
• Si una abeja o avispa se posa sobre alguna parte de su anatomía no intente matarla ni
espantarla; permanezca quieto o haga sólo movimientos lentos hasta que se aleje.
• No manipule frutas y en general comidas al aire libre. No se acerque a los cubos de
basura en la calle.
• Si deja ropa en el suelo sacúdala antes de ponérsela, pues puede haber alguna avispa
entre sus pliegues.
• Evite caminar descalzo, así como hacerlo por huertos en floración, campos de trébol o
cualquier área con abundantes flores.
• Durante la época de actividad (mayo a septiembre) use ropa de colores poco llamativos y
no use perfumes ni sprays para el cabello cuando salga al campo.
• No pode árboles ni siegue césped o setos durante la época de actividad.
• Las colisiones con estos insectos pueden causar picaduras; por lo tanto evite correr o
montar a caballo, en bicicleta o en moto en áreas en que haya abundancia de flores. Un coche
descapotable con el techo bajado es especialmente peligroso.
• Dentro de recintos cerrados mantenga una red para atrapar cualquier insecto volador que
penetre; también es útil tener un insecticida para matarles (en la guantera del coche puede ser
muy útil).
• Advierta a los niños de no tirar piedras o ramas a los nidos de los insectos.

 

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