Cómo se diagnostica una alergia

Las enfermedades alérgicas respiratorias se diagnostican realizando una historia clínica (anamnesis), siendo esta una parte fundamental del diagnóstico en la que es muy importante la colaboración del paciente para obtener la información necesaria que nos puede hacer sospechar o descartar un proceso alérgico.

Una vez que se sospecha la existencia de la alergia las pruebas diagnósticas que podemos realizar se pueden dividir en 2 grupos, diagnóstico in vivo e in vitro. Dentro del diagnóstico in vivo (sobre el propio paciente), tenemos las pruebas de punción cutáneas (prick-tests e intradermorreacción) y el diagnóstico mediante prueba de provocación y en el apartado del diagnostico in vitro (pruebas de laboratorio) la determinación de IgE total y específica.

Las pruebas en la piel son la principal herramienta diagnóstica junto con la historia clínica. Los tests in vivo ofrecen al médico resultados inmediatos (en quince minutos). Estas pruebas miden las reacciones fisiológicas del paciente contra frente a los alérgenos que se consideran responsables de la alergia.

QUÉ ES LA ANAFILAXIA

Para la mayoría de los pacientes, la alergia es una enfermedad leve. Sin embargo para otras personas puede ser mucho más preocupante.

La alergia es una enfermedad muy común, algunos estudios sugieren que 1 de cada 4 personas sufre alergia de algún tipo. La mayoría se tratan con comprimidos o inhaladores que mejoran los síntomas alérgicos y, de forma etiológica, con inmunoterapia (vacunas).

Sin embargo, algunas personas sufren un tipo de reacción alérgica más grave llamado anafilaxia que puede ser provocada por las mismas sustancias que a otros les provocan síntomas más leves.

La anafilaxia es una reacción alérgica grave de instauración rápida y potencialmente mortal.

No sabemos por qué unas personas sufren una reacción anafiláctica y otras no.

Hasta 1 de cada 3500 personas sufre una anafilaxia cada año.
Si no se trata rápidamente la anafilaxia puede ser grave, y a veces fatal.
No es normal que se produzcan muertes, pero la anafilaxia es impredecible. Que una reacción previa haya sido leve no significa que la próxima lo vaya a ser también, aunque el desencadenante sea el mismo (por ejemplo la ingesta de un determinado alimento o medicamento).

Causas

En una reacción alérgica el sistema inmune reacciona de forma excesiva frente a una sustancia que considera una amenaza. Esta sustancia que provoca la reacción se llama alérgeno.

La primera fase de la anafilaxia ocurre cuando el sistema inmune reacciona frente a una sustancia que es percibida como una amenaza (fase de sensibilización). Tras esta fase, cualquier contacto posterior con este alérgeno provocará la súbita liberación de sustancias químicas que pueden precipitar una reacción anafiláctica.

Durante una anafilaxia se produce una rápida liberación de sustancias en el organismo que afectan a los vasos sanguíneos, producen inflamación y provocan un descenso de la presión sanguínea. En pacientes con asma, los pulmones son los órganos más afectados.

Si alguna vez ya ha sufrido una anafilaxia, o tiene un historial de alergia a alimentos y asma podría tener más posibilidades de sufrir una anafilaxia de nuevo.

Las causas más comunes de anafilaxia son los alimentos, los fármacos y las picaduras de himenópteros (abejas y avispas principalmente).

La importancia de cada alérgeno varía en función de la edad siendo los alimentos los más frecuentes en niños. Los más habituales son:

Alimentos

Niños: leche, huevos, frutos secos, pescado, marisco y frutas.
Adultos: huevo, leche, frutos secos, pescado y marisco.
Medicamentos: antibióticos, pirazolonas, antiinflamatorios.
Picaduras de himenópteros: abejas y avispas.
Látex.
Ejercicio físico.
A veces no es posible identificar la causa (alergenos ocultos) o esta no existe (anafilaxia idiopática)

Síntomas

Si notas uno o varios de estos síntomas después de tener contacto con el alérgeno al que estás sensibilizado, podría tratarse de una anafilaxia.

Sarpullido generalizado

Prurito en las palmas de las manos y de los pies.
Sensación de muerte inminente.
Hormigueo e inflamación de labios y cara.
Opresión de la garganta, ronquera.
Vómitos, diarrea, cólicos.
Dificultad respiratoria, tos.
Pulso débil, mareos, pérdida de conciencia.
En niños los síntomas cutáneos, respiratorios y digestivos son los predominantes.

Tratamiento

Si no se trata rápidamente, la anafilaxia puede ser grave, a veces incluso fatal. El tratamiento de elección es una inyección intramuscular de adrenalina en el muslo. Después debe solicitar ayuda médica y poner el episodio en conocimiento de su alergólogo.

¿Por qué adrenalina?

Cuando la adrenalina es inyectada de forma intramuscular en el muslo actúa rápidamente produciendo un estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que ayuda a reducir la inflamación, también relaja los músculos bronquiales permitiendo respirar mejor. Además estimula la frecuencia cardíaca y ayuda a incrementar la presión sanguínea.

 

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